domingo, 4 de junio de 2017

I. El Grupo ETC y El Activismo Anticiencia: Prohibir la Nanotecnología

“El miedo siembre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son”
Tito Livio 

En la actualidad, existen grupos dedicados a promover el miedo y la desinformación respecto a las nuevas tecnologías. Buscan desinformar de su seguridad, los métodos, los protocolos y los resultados de las investigaciones científicas. Para ello, distorsionan la evidencia científica, mienten respecto a la ausencia de protocolos, crean conspiraciones y tergiversan los propósitos de las investigaciones. Su objetivo no es el de proteger a las personas basándose en preocupaciones legítimas, o en la propuesta realista de soluciones a estas inquietudes, sino el de crear un miedo generalizado hacia las nuevas tecnologías y, con ello, prohibir la investigación científica y el desarrollo.

Los integrantes de estos grupos suelen presentarse como expertos de las tecnologías que critican, pero en su gran mayoría carecen de la formación básica en cualquiera de ellas, lo cual queda evidenciado en las acusaciones que hacen. Sin embargo, estas agrupaciones cuentan con una amplia difusión en medios de comunicación electrónicos y tradicionales, así como un fuerte respaldo económico. Se aprovechan de la falta de divulgación de los científicos a la hora de comunicar el proceso y los resultados de sus investigaciones. Pero aún más cuestionable, es el apoyo que han recibido de parte de instituciones públicas como la UNAM para difundir sus acusaciones y mensajes de miedo y prohibición hacia la investigación científica. 

En este primer artículo se mostrará cómo el Grupo ETC, que tiene su origen en los Estados Unidos, desde el comienzo de su activismo dentro de México ha buscado prohibir la investigación científica. Los primeros ataques hacia la tecnología se enfocaron en la Nanotecnología, y son los que se abordan en este primer artículo. Pero el deseo de prohibir las investigaciones por parte del Grupo ETC se ha extendido a las ramas más nuevas de la investigación científica al pasar los años.

El Grupo ETC y El Neoludismo 


El Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración, Grupo ETC [1] está conformado por 19 miembros, de los cuales sólo dos de ellos tienen alguna formación científica; el resto lo forman  periodistas, comunicadores, licenciados en derecho o sin formación alguna. En el año 2003, en una carta titulada: La nanotecnología y el Príncipe Precautorio [2], acusaron a los investigadores del campo de la nanotecnología de no tener protocolos de investigación. Para apoyar su argumento, se hicieron eco de las preocupaciones expresadas por el Príncipe Carlos de Inglaterra tras la lectura de un informe realizado por el mismo grupo:

"El Príncipe Carlos tiene razones para ser precavido. A pesar de un cuarto de siglo de trabajo sobre nano partículas en laboratorios, los científicos de todo el mundo fracasaron en establecer un criterio común de protocolos de investigación para la seguridad de los trabajadores." [2]

Fig. 1| "El lider de los luditas" en un grabado

 de 1812 donde se muestra a Ned Ludd, supuesto

 líder del movimiento.
En tres líneas, y sin aportar evidencia alguna, generalizaron el trabajo y los resultados obtenidos de todos los investigadores del mundo y de todas las investigaciones publicadas por los mismos. En la misma carta, Pat Mooney -quien es el Director Ejecutivo del Grupo ETC- aseguró que el objetivo de la nanobiotecnología es el de remplazar a los trabajadores, y que esta tecnología no es necesaria:

"El autoensamblaje molecular es lo que la materia viva ya hace, y lo hace muy bien. No se necesitan mini microrrobots. La ciencia está fusionando lo bio y lo nano en la nanobiotecnología, con el fin de elaborar aminoácidos, proteínas, moléculas y células con características únicas. Estos productos serán organizados en nuevos procesos fabriles que podrían reemplazar a las máquinas convencionales y a los trabajadores." [2]

Estas afirmaciones recuerdan a las acusaciones de los Luditas; un grupo de trabajadores de finales del siglo XVIII que durante la revolución industrial en Inglaterra, decían que las maquinas de aquella época los despojarían de su trabajo; por lo que terminaron organizándose y destruyendo las maquinas textiles que estaban comenzando a cambiar el modo de producir telas para vestir. [3]. Lo que no mencionaban los Luditas de aquella época -y que tampoco lo hace el Grupo ETC- es la necesidad de resolver problemas urgentes en el mundo, y de las herramientas que aportan estas tecnologías para resolverlos. Pero además, olvidan que todas estas tecnologías también crean nuevos puestos de trabajos que sustituyen a los viejos.  

Prohibir hasta la investigación 


Seis años después, Silvia Ribeiro, la periodista Uruguaya y Directora para Latinoamérica del Grupo ETC, y con base en México, volvió a hacer patente el deseo del grupo para lograr una prohibición de la nanotecnología y su investigación. En su columna semanal en el periódico La Jornada, con el título De riesgo a realidad: muertes por nanotecnología [4], volvió a asegurar que no existen protocolos y que debe ser prohibida incluso la investigación científica:

Avizorando todo esto, el Grupo ETC propone desde 2003 una moratoria a la liberación comercial de productos con base nanotecnológica, e incluso a la investigación hasta definir claros protocolos de investigación, supervisados en forma independiente. Nos llamaron enemigos de la ciencia y la tecnología. ¿Cuántos muertos se necesitarán para que se aplique el principio de precaución y las industrias, gobiernos y científicos acríticos dejen de usar al público como conejillos de indias? [4]

¿Protocolos?


Algo que hay que notar es que ni el Grupo ETC ni Silvia Ribeiro se detienen a explicar qué son los protocolos de investigación y a qué se refieren con que estos sean "claros". Así que lo primero que debería uno preguntarse es: ¿Qué es un protocolo de investigación?

Debido a que la investigación científica es realizada por seres humanos, estos suelen cometer errores a la hora de realizar un experimento, registrar los datos o al analizarlos. Por lo que es necesario desarrollar una serie de pasos que permiten asegurar la calidad de la investigación, además de establecer los parámetros de lo que se va a investigar y la pertinencia de las investigación. Los protocolos de investigación también incluyen los elementos referentes a la seguridad de los investigadores y de lo que se pretende investigar, ya que éstos pueden ser seres vivos, obras de arte o alguna otra cosa que pueda sufrir un daño durante la investigación. A todos estos pasos se les conoce como protocolos de investigación.

Protocolos hay. ¡Y muchos!


La supuesta inexistencia de protocolos resulta ridícula, más aún si sólo nos limitamos a los protocolos de seguridad en la investigación. Para ello, basta ver el gran número de publicaciones que salen en las revistas científicas y publicaciones especializadas a las cuales nunca hace referencia el Grupo ETC. Incluso, existen publicaciones periódicas dedicadas enteramente a publicar artículos científicos donde se definen nuevos protocolos. Tal es el caso de la revista Nature Protocols [5]. Esta revista durante años ha publicado un gran número de artículos dedicados a estudiar, analizar y establecer métodos y protocolos de investigación en las diferentes áreas, incluyendo a la Nanotecnología. Otras revistas como Nature Nanotechnology [6], cuyo objetivo es publicar artículos relacionados exclusivamente con la Nanotecnología, publica regularmente entre sus páginas artículos dedicados a los protocolos de esta tecnología.

Además de estas publicaciones periódicas, existen libros enteros que recopilan los protocolos. La editorial científica Springer [7] cuenta con poco más de 3’700 libros dedicados a los protocolos en las diferentes áreas de la ciencia, entre ellas la Nanotecnología. 

Fig. 2|De manera mensual y desde de Junio de 2006 se ha publicado, sin interrupción, la revista Nature Protocols. En su décimo aniversario, los editores de la revista nos recordaron que: “La misma naturaleza de la investigación científica supone que los protocolos están en evolución constante, y por lo tanto, sentimos que también era importante proporcionar un foro para la comunicación instantánea de nuevos métodos.” [8].

¿Por qué son importantes los protocolos en la nanotecnología?


La razón de que existan un gran número de artículos dedicados a los protocolos es que dentro de la investigación son de gran importancia, no sólo por razones de seguridad sino porque ayudan a definir procedimientos para el manejo seguro de lo que se desea investigar, además de que permiten (en cierto grado) estandarizar el reporte, obtención y análisis de los datos del estudio de un material o de algún experimento, logrando así mejorar la calidad de las investigaciones. Los protocolos tienen que adecuarse dependiendo del material, el fenómeno o el método de estudio. Conforme van apareciendo nuevos materiales o métodos de estudios, análisis y obtención de datos, es necesario redefinir nuevos protocolos; por lo que los protocolos dentro de la investigación son en realidad un proceso en constante modificación y estudio. 

Otra de las razones por la que los protocolos son importantes dentro de la investigación, es porque la contaminación sucede en las dos vías; es decir, los materiales pueden contaminar al medio ambiente y a las personas, pero también el medio ambiente y las personas pueden contaminar a los materiales, alterando las características y propiedades que se desean obtener y analizar. Esta es una de las principales razones por las que existe un gran número de publicaciones dedicadas a establecer protocolos en el manejo de los materiales, ya que un manejo inadecuado puede generar errores experimentales. 

Los protocolos existen tanto para la Nanotecnología como para el resto de las disciplinas científicas, y se redefinen con cada descubrimiento y con cada método nuevo que se emplea. La afirmación sostenida por el Grupo ETC, de que no existen protocolos en la investigación y que todos los científicos en el mundo fracasaron, es sencillamente una mentira; o en el mejor de los casos, un total desconocimiento de cómo se realiza la ciencia en el mundo. Lo único que logran dichas afirmaciones es crear un sentimiento de miedo e inseguridad hacia las tecnologías, los científicos y la investigación que estos realizan.




Fig. 3| Algunas de las portadas de los libros dedicados a los protocolos de la nanotecnología dentro de sus diferentes áreas, publicados por la editorial Springer. De izquierda a derecha; Nanotecnología Biomédica: Métodos y Protocolos, Protocolos de la Nanobiotecnología, Interfaces de Nanomateriales en la Biología: Métodos y Protocolos [9 - 11].  

¿Qué pasaría si no hubiera protocolos?


Pero... ¿qué pasaría si, como sostiene el Grupo ETC, no existieran protocolos en la investigación en la nanotecnología? ¿Qué es lo que podríamos observar en el mundo? Como se dijo antes, los protocolos de investigación buscan establecer criterios  para la calidad en la investigación, por lo cual si no existieran estos protocolos, se observaría una baja calidad en la investigación, y esto a su vez se vería reflejado en una baja calidad en los materiales y la reproducibilidad de los experimentos. Es decir, sería difícil volver a recrear los materiales y se tendrían graves problemas para que estos mostraran las propiedades que se reportan. Pero lo que vemos en el mundo es todo lo contrario. Aquellos dispositivos que emplean la nanotecnología son los más confiables, debido a la precisión en el estudio de las características que éstos poseen, y la capacidad de generar millones de ellos con las mismas características, lo cual podemos ver claramente en las computadoras, los teléfonos inteligentes o los muchos dispositivos que usamos hoy en día, pero también en los dispositivos de diagnostico médico que se emplean en los hospitales o de uso personal como los medidores de glucosa.
   
Fig. 4|Porta del Plan Estratégico para la
Regulación Científica
 de la FDA [13].
Ahora, respecto a los protocolos de seguridad, que están incluidos dentro de los protocolos de investigación, éstos serían los que tendrían las peores consecuencia de no existir, debido al gran número de investigaciones que se realizan en el área de la nanotecnología y la gran cantidad de personas que se dedican a la investigación en todo el mundo. Si no existieran estos protocolos de seguridad sería razonable pensar que ocurriría un gran número de muertes o enfermedades entre los estudiantes, trabajadores e investigadores del área de la nanotecnología, o al menos un aumento en el desarrollo de enfermedades dentro de este grupo de personas alrededor de mundo, ya que son los que principalmente trabajan en la investigación y desarrollo de estas tecnologías. Esto es algo que no podría ser ignorado por ningún gobierno, universidad o instituto de investigación y sería claramente visible, dada la escala mundial del problema que parece tener la investigación en nanotecnología, de acuero con el Grupo ETC. Además, esto ya hubiera ocurrido tras más de medio siglo de investigación en el área de la nanotecnología. Pero esto no ha sido así. No existen reportes de un incremento de muertes entre este grupo de personas. 

Además, la afirmación de ausencia de protocolos de seguridad específicamente, presupone que todos los investigadores, estudiantes y trabajadores, que trabajan con estos materiales, no valoran su propia salud ni la de nadie más. Pero aún más, que las Universidades, Centros de Investigación, públicos o privados, y los gobiernos de todas partes del mundo, tampoco tienen interés en la salud y la vida de sus trabajadores. A pesar de todo, es una afirmación recurrente por parte de Silvia Ribeiro a la hora de criticar cualquier nueva tecnología.

Pero la realidad es muy diferente. Los gobiernos desarrollan regulaciones públicas con la finalidad de garantizar la calidad tanto de las investigaciones públicas como privadas, así como de todos los procesos hasta su comercialización final. Por ejemplo, el gobierno de los Estados Unidos ha elaborado un plan estratégico para la regulación científica, redactado por la Administracion de Alimentos y Medicamentos (FDA), y al que se puede acceder de manera pública [13]. En el caso de México, la regulación de la nanotecnología es llevada a cabo por el Consejo de Alto Nivel para la Cooperación Regulatoria, formada por miembros de las instituciones académicas y de las dependencias de gobierno. En los últimos años se ha buscado homologar las regulaciones con los Estados Unidos en esta área [14]. Por otra parte, muchas de estas regulaciones son aplicadas por instituciones independientes; como es el caso de la Cooperación Internacional de Acreditación de Laboratorios, o ILAC por sus siglas en ingles [15]. La falta de independencia en la verificación y establecimiento de los protocolos sostenida por el Grupo ETC es también una mentira, cuya finalidad es hacer parecer que la investigación científica está fuera de cualquier tipo de supervisión pública e independiente y bajo ninguna observación local o internacional.

Tendencioso señalamiento hacia los nanomateriales


En el mismo artículo donde se llama a prohibir la investigación nanotecnológica, Silvia Ribeiro hace referencia a una publicación científica de un grupo de investigadores chinos, la cual usa como excusa [12]. En el artículo científico, Exposure to nanoparticles is related to pleural effusion, pulmonary fibrosis and granuloma, se reporta el estudio de siete trabajadoras y un trabajador de una empresa privada que enfermaron; dos de las trabajadoras fallecieron, mientras que el resto lograron ser estabilizados y se recuperaron. Los trabajadores se dedicaban a aplicar pintura a los productos que se fabricaban y utilizaban una pistola de pintura que producía un rocío de partículas de tamaño nanométrico que se adherían a los objetos. Sin embargo, las condiciones de trabajo eran riesgosas, independientemente del tipo de pintura que se estaba aplicando, como manifiestan los investigadores:
Se llevó a cabo un estudio del lugar de trabajo de los pacientes. Mide aproximadamente 70 m2, tiene una puerta, no tiene ventanas y hay una única máquina usada para pulverizar materiales, y calentar y secar tablas. Esta máquina tiene tres boquillas para atomizar y un extractor de gas (una unidad de ventilación), la cual se rompió 5 meses antes de que ocurriera la enfermedad.[12]
Fig. 5 |En la imagen se observa el tejido pulmonar de una de las dos mujeres que fallecieron. Los investigadores señalan “la congestión y dilatación de los vasos sanguíneos”. También identifican características similares a las observadas en fumadores que desarrollan enfisema pulmonar: “Los alvéolos pulmonares estaban en parte enfisematosos con células gigantes multinucleadas dispersas” [12]. En la imagen es clara la presencia de nanopartículas de forma esférica dentro del citoplasma de las células.

Algo que tampoco menciona Silvia Ribeiro, es el desconocimiento que manifestaron los trabajadores de las medidas necesarias para trabajar, ni del tipo de material que con el que trabajaban.

Los trabajadores eran todos campesinos cercanos a la fábrica y no tenían conocimiento de la higiene industrial y la posible toxicidad de los materiales con los que trabajaban. El único equipo de protección personal usado ocasionalmente era una máscara de gasa.[12]

Las trabajadoras, quienes fueron las más afectadas, trabajaron bajo estas condiciones por un periodo de tiempo que fue de los 5 a los 13 meses, con jornadas de 8-12 horas. Las que habían trabajado durante más tiempo fueron las que fallecieron. Sin embargo, para Silvia Ribeiro el señalamiento de estas malas condiciones de trabajo son sólo un intento por desviar la atención de verdadero peligro, la nanotecnología:

Similares argumentos esgrimieron otros que tienen intereses en la nanotecnología, en un marcado esfuerzo por desvincular a la nanotecnología de lo ocurrido.[4]


Los investigadores, a diferencia de Silvia Ribeiro, hablan con cautela a la hora de señalar a las nanopartículas como las responsables directas de la muerte de las pacientes. En primer lugar, porque no les fue posible determinar el tipo de nanopartículas que observaron en los tejidos analizados en las pacientes que fallecieron.

Es imposible remover nanopartículas que han penetrado a la célula y se han alojado en el citoplasma y el carioplasma de las células epiteliales pulmonares. [12]

Al no poder estudiar las nanopartículas alojas en las células, no les fue posible vincularlas de manera directa con las partículas que generaba la máquina. 

Segundo, la composición de las nanopartículas permanece desconocido, aunque una gran cantidad de esfuerzo se ha hecho, incluyendo el contacto con el fabricante sobre el contenido de los nanomateriales en el producto. [12]

Fig. 6 |Los investigadores al hacer una inspección más detallada de las imágenes observaron que las células que tenían alojadas las nanopartículas presentaban una deformación en la condensación del ADN, dando lugar a una forma de media luna. Esta forma es característica en células que se encuentran sometidas a un proceso de muerte natural para contener su desarrollo excesivo, conocido como Apoptosis [12].

Tampoco fueron capaces de determinar las concentraciones a las que estuvieron expuestas las trabajadoras, que por lo que se observa de las imágenes, fueron altas. Consecuentemente, no les fue posible comprobar si fue el tipo de nanopartículas o la concentración de éstas lo que causó su deceso. Sin embargo, el vínculo entre las enfermedades y la muerte de las trabajadoras, lo hicieron a través de los estudios realizados en animales expuestos a diferentes nanopartículas reportados en la literatura.

Podemos inferir que los pacientes pueden haber sufrido de daños relacionado a las nanopartículas (30 nm de diámetro) al comparar estos casos con la toxicidad de nanomateriales observada en experimentos con animales. Los estudios con animales mostraron inflamación pulmonar general, formación de granulomas en los pulmones, una rápida fibrosis progresiva y una deficiencia en la función pulmonar después de aspirar nanomateriales.  [12]

De todo lo anterior, se puede ver que la concentración, el periodo de tiempo al que estuvieron expuestas, las condiciones antihigiénicas de trabajo y las nanopartículas que aspiraron, son las cuatro principales variables que jugaron en la muerte de estas trabajadoras, y no exclusivamente las nanopartículas como intenta señalar Silvia Ribeiro.

De Prohibir la investigación a llamar a investigar


Pero la mayor discrepancia que se observa entre el trabajo de los investigadores y el artículo periodístico de Silvia Ribeiro, está en las propuestas que hacen como conclusión. Para Silvia Ribeiro, este caso es prueba suficiente para que se prohíban toda la investigación en nanotecnología, afirmando que no existen protocolos “claros” de investigación. Por el contrario, los investigadores del artículo, no llaman a una prohibición de estos nanomateriales y, aún menos, a una prohibición generalizada de toda un área de investigación como la nanotecnología, ni que el problema se deba a una ausencia de protocolos de investigación:
En conclusión, estos casos suscitan preocupación de que la exposición a largo plazo a algunas nanopartículas, sin medidas de protección, puede estar relacionada con graves daños a los pulmones humanos. [12]

Además, señalan la necesidad de tener métodos de protección para los trabajadores:

Métodos efectivos de protección parecen ser extremadamente importantes en términos de proteger a los trabajadores expuestos a enfermedades causadas por nanopartículas. [12]

Esta demanda de mejores sistemas de protección para los trabajadores es olvidada por Silvia Ribeiro en su empeño de vincular las muertes únicamente con la nanotecnología. Para los investigadores aun existen un gran número de interrogantes que no son resueltas y que requieren más trabajo:

Tercero, todavía hay muchas preguntas que contestar. ¿Cómo son las nanopartículas (químicamente y en composición) encontradas en los pacientes? ¿Son solamente nanopartículas específicas, o nanopartículas en general las causantes de la enfermedad en los pacientes? Si son las nanopartículas las causantes de la enfermedad de los pacientes, ¿Qué significa para los otros trabajadores que usan nanopartículas en su lugar de trabajo? ¿Fue éste un incidente aislado o podría ocurrir esto a gran escala? ¿Cuáles son los efectos de la exposición a largo plazo a nanopartículas en estudios con animales? [12]

Y aún más importante, los investigadores llaman a que se realice más investigación para poder curar a aquellas personas que puedan llegar a enfermar por la intoxicación de nanopartículas.

Ya que éste puede ser el primer estudio sobre toxicología clínica en humanos debido a la exposición a largo plazo a nanopartículas, y muchas preguntas necesitan ser respondidas, son necesarios más estudios de los posibles mecanismos, diagnósticos, tratamiento y prevención de las “enfermedades relacionadas con los nanomateriales. [12]
Fig. 7| La preocupación en la seguridad nanotecnológica se puede observar claramente en el copioso número de libros que se editan cada año con la finalidad de hacer accesibles los nuevos descubrimiento. Algunos ejemplo de estas publicaciones son, de arriba hacia abajo; “Seguridad en Nanotecnología” [16]“Manual para la Evaluación de la Seguridad de los Nanomateriales: De las Pruebas toxicológicas a la Medicina Personalizada” [17]"Aplicaciones Nanotecnológicas en Alimentos: Sabor, Estabilidad, Nutrición y Seguridad” [18].

Cualquier material, natural o sintético, puede llegar a ser dañino si uno se expone a altas concentraciones  por periodos largos de tiempo. Todo depende de las propiedades de estos materiales y de la interacción de estos con los seres vivos, pero la respuesta a esto no es la prohibición de la investigación científica, como propone el Grupo ETC, sino todo lo contrario. El fomento y exigencia de un mayor número de investigaciones publicas y privadas, el desarrollo y vigilancia de políticas de higiene industrial en las empresas con el objetivo de proteger a los trabajadores, y el desarrollo de tratamiento en caso de un accidente, deberían de ser las exigencias principales si en verdad se quiere proteger a las personas que trabajan con estos materiales. 

La seguridad de la nanotecnología es una parte importante de la investigación científica, y la literatura sobre el tema es amplia; pero es necesario conocerla para basar las preocupaciones genuinas en información y no en alarmismo o el miedo generalizado. De igual forma las soluciones que se han propuesto son estudiadas con el mismo rigor por los científicos. El ignorar todo este conocimiento científico que se genera en torno a la seguridad de la nanotecnología ha degenerado un activismo ignorante, más preocupado por imaginar escenarios catastróficos e irreales, que en robustecer la investigación en torno a la seguridad, creando miedo e ignorancia en el resto de la población.  

Este ataque del Grupo ETC hacia la nanotecnología no es un caso aislado de su activismo, sino más bien un modo sistemático a la hora de criticar a toda nueva tecnología. Si bien la nanotecnología fue el primer blanco de sus ataques, por el momento ha sido olvidada y se han centrado en otras tecnología emergentes como la biotecnología (Transgénicos, CRISPR/Cas9) u otras más polémicas como la Geoingeniería, la cuál será el tema principal del próximo artículo de esta serie: El Grupo ETC y El Activismo Anticiencia.

REFERENCIAS


[1] Página oficial del Grupo ETChttp://www.etcgroup.org/es
[2] La nanotecnología y el Príncipe Precautorio, Grupo ETC, Mayo de 2003:
http://www.etcgroup.org/es/content/la-nanotecnolog%C3%ADa-y-el-pr%C3%ADncipe-precautorio
[3] Against technology: From the Luddites to neo-Luddism. Steven Jones, Routledge, 2013.
[4] De riesgo a realidad: muerte por nanotecnología, Silvia Ribeiro, La Jornada (29/08/2009): http://www.jornada.unam.mx/2009/08/29/opinion/023a1eco
[5] http://www.nature.com/nprot/index.html
[6] http://www.nature.com/nnano/index.html
[7] http://www.springer.com/la/
[8] “Ten years of Nature Protocols”. Nature Protocols Vol.11 No.8 (2016): 1327
[9] Bergese, Paolo, and Kimberly Hamad-Schifferli. Nanomaterial interfaces in biology. Springer, NY, USA, 2013.
[10] Sandra J. Rosenthal, David W. Wright. Nanobiotechnology Protocols. Springer, NY, USA, 2005.
[11] Srah J. Hurst. Biomedical Nanotechnology. Springer, NY, USA, 2011.
[12] Song, Yuguo, Xue Li, and Xuqin Du. "Exposure to nanoparticles is related to pleural effusion, pulmonary fibrosis and granuloma." European Respiratory Journal 34.3 (2009): 559-567.
[14] México y EU buscan homologar esquemas regulatorios, El Financiero 15/08/2013: http://www.elfinanciero.com.mx/empresas/mexico-y-eu-buscan-homologar-esquemas-regulatorios.html
[15] Página oficial de la ILAC: http://ilac.org/language-pages/spanish/
[16]Asmatulu, R. (Ed.). (2013). Nanotechnology Safety. Newnes.
[17] Fadeel, B. (Ed.). (2014). Handbook of Safety Assessment of Nanomaterials: From Toxicological Testing to Personalized Medicine. Pan Stanford.
[18] Alexandru Grumezescu, Alexandra Oprea (Ed.) (2017). Nanotechnology Applications in Food: Flavor, Stability, Nutrition and Safety. Academic Press 

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