martes, 22 de marzo de 2016

Donald Trump y Los Científicos

“Si Donald Trump llegara a desencadenar una crisis en la democracia Occidenal, los científicos deberían mirar su participación en esta caída.”

La semana pasada se publicó en Nature, en la sección de Opinión, un artículo titulado; El elefante en la habitación que no podemos ignorar firmado por Colin Macilwain. Donde hace un llamado a los científicos para dejar de ignorar el problema que representa Donal Trump.

Después de haber participado en la reunión anual de la Sociedad Americana para el Progreso de la Ciencia o AAAS, por sus siglas en ingles. Colin se enojó al darse cuenta de la desconexión de la comunidad científica, donde ninguno de los candidatos, ya sean, republicanos o demócratas, salen a cuenta. Ni sus políticas o propuestas y, que más bien 

“Los científicos de alto nivel están, en cambio, inextricablemente ligados al centralismo, a la política de libre mercado establecida que ha tendido a gobernar, pero que ahora está cayendo peligrosamente del favor del público.”


El Mundo y sus Donalds


Para Colin no es sólo por Donald Trump, en Estados Unidos, es también

Polonia que acaba de elegir un gobierno reaccionario que reprime la liberta de prensa; Francia que está jugando con escoger a Marine Le Pen, político de la extrema derecha, para presidente.”

En general, todo el mundo sufre los problemas económicos o las crisis humanitarias; Siria y sus refugiados, Europa y los migrantes de África, México junto con América Latina en su migración hacia Estados Unidos. Y, desgraciadamente, todo esto ha tenido una consecuencia 

“El populismo nacionalista está en marcha una vez más – ejemplificado por el surgimiento de Trump, cuyo modo de operación no tolera las opiniones, asesoramiento o buena voluntad de cualquier otra persona.”


Reviviendo la Historia


Colin quedó sorprendido por la “urgencia” con la que ha visto a la gente leer el libro Rubicón: Auge y la Caída del la República Romana de Tom Holland. El cual hace un resumen del surgimiento del Imperio Romano, hasta su caída, de manos del emperador Calígula. Colin no puede hacer más que encontrar en esa etapa de Caligula una advertencia de la posible llegada de Trump al poder y, con ello, el comienzo de la decadencia. 

El estalishment – con la que la ciencia ha disfrutado habitualmente una relación cordial y servil – está en las ruinas.

Identifica que todo esto comienza en la cúspide de la estructura científica, con los líderes científicos al frente.

“… el rol en el cual los lideres científicos se han reducido a sí mismos en ocasiones. En general, ellos han estado felices al aceptar la autocracia de la política y las finanzas, incluso, como el presidente del Consejo Europeo de Investigación, paseándose en la reunión anual de líderes de negocios en Davos, Suiza, esperando recoger migajas de la mesa de los hombres ricos.”

Pero el problema no se detiene ahí, éste desciende hasta sus basen, donde lo que más les preocupa a estos científicos no es escuchar a la gente, sino  que “realmente solo quieren hablar de ellos”. Lo más preocupante, ocurre con aquellos científicos que se sientan a un lado del poder durante las discusiones, o que tienen un mayor acceso al público. 

“… aquellos científicos de alto nivel que participan con el gobierno o el público – como asesores científicos, por ejemplo – frecuentemente toman posiciones altamente políticas sin reconocer que lo están haciendo. Por ejemplo, ellos apoyan los tratados de libre comercio que ceden el derecho de los gobiernos democráticos de controlar cosas como la publicidad de cigarros o el uso de pesticidas sin evidencia sólida científica.”

Científicos Comprometidos


Sin embargo, no todos los científicos actúan de este modo. Existen agrupaciones científicas que están interesadas en incidir en las políticas, pero sobretodo, a crear conciencia de las implicaciones buenas y malas que pudiera tener las tecnologías que se desarrollan. 

“Los grupos de investigadores que han tratado de hacerlo – como la Federación de Científicos Americanos y la Unión de Científicos Preocupados – han luchado para ganara adhesión. Aún así, hay un movimiento popular más fresco, ejemplificado por los grupos de “escépticos” locales, a través de los cuales los jóvenes científicos están tratando de relacionar su trabajo con las amplias preocupaciones sociales.”

Este es un trabajo que tiene que hacer toda la comunidad científica para salir de su “parálisis” y para enfrentar los problemas complejos de la sociedad. Dejar de mirar a otro lado y de menospreciar a los demás sectores como el de los políticos, para poder comenzar a trabajar en conjunto. Colin advierte, que si esto no se logra y los científicos continúan actuando del mismo modo, no estaremos libres de culpa.

“La estructura política de Occidente está en serios problemas, y en caso de caer en pedazos, habrá un montón de culpas por repartir. La mayoría irá hacia las élites políticas y financieras,  o a la multitud ruidosa. Pero algunas pertenecerán a la gente de en medio que ha tomado fondos públicos, defendido a las élites para luego dar un paso atrás y mirar como la democracia se iba hacia un acantilado.

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